viernes, 16 de marzo de 2012

Solecito



Solecito era un bello turpial con franjas de color del azabache, sin embargo había algo que entristecía a su familia, la pobre ave no podía piar. Mientras los otros turpiales trinaban sus mas bellas melodías en el Apamate, y deleitaban con su trinar  a los otros animales y aves, este no podía, no se le escapaba  ningún tipo de sonido de su pobre pico.

Sin embargo, esto  no lo acongojaba, era una ave muy cariñosa, y amigable. Ayudaba a los pichones de los periquitos trayéndoles lombrices y los chapoteaba con las gotas de lluvia del rocío de cada mañana.

Los Cardenalitos y los Periquitos lo querían muchísimo porque además les enseñaba a los pichones a volar cuando era su tiempo de hacerlo.

Un día vino una turpial muy coqueta al Apamate, le gustaba trinar todas las mañanas y aletear coquetamente sus alas desde el inicio de cada día. Solecito en cuanto la vio quedo prendado totalmente de ella. Le traía las mejores lombrices, y le presento todos sus amigos, la iguana Sulfurosa, la ardillita brincaposa y escarlata, el cardenalito mas efusivo y travieso del Apamate.
- Sabes, tengo curiosidad. ¿Por qué no cantas como los otros turpiales? Eres muy extraño- le comento la turpial.
-Nací así, pero no me importa. Soy muy feliz con mis amigos, y no tengo que demostrarles que los quiero con mi canto- le contesto tranquilamente.
-¡Que lástima! A mi me encanta tanto el trinar de los pájaros.
Solecita la miro con tristeza, nunca se hubiese imaginado que la imposibilidad de trinar le ocasionaría algún día un problema.
- Bueno, nos vemos, voy a buscar a los otros Turpiales, supe que uno de ello tiene una fiesta en su casa en la noche, ¿Quieres venir?
Solecito asintió, y se puso muy guapo esa noche, se mojó con unas gotas de lluvia sus plumas dispuesto a pasarlo bien esa noche. Llegó con su amiga a la fiesta, todos cantaron, bailaron, y comieron muchas lombrices.
En ese momento se le acerco un Turpial muy mal encarado empujándolo.
- Me dijo Lucecita que no cantas, nunca había visto algo así. No nos gustan las aves extrañas.
-¡Yo no soy extraño! Uds. son los extraños, sabes, tengo muchos amigos en el Apamate que si me quieren, las ardillitas, los cardenalitos, incluso el búho canela que vive en la rama más alta. Además me he enterado que en este nido no tienen muchos amigos.
- Es cierto. Somos medio solitarios
- Yo podría presentártelos. Todos son muy agradables
Al otro día Solecito busco a Trombón, y lo invito para que conociese las otras aves. Esto  lo hizo muy Feliz. En cuanto a Lucecita, le pareció tan bello el gesto de Solecito,  que se dejo querer por el Turpial, y hoy en día hay una nueva familia de Turpiales en el Apamate. Todos cantan menos Solecito, y sin embargo a pesar de ello, es una de las aves mas queridas de todo el Apamate por su buen corazón. Y colorín colorado, esta historia a terminado.

2 comentarios:

  1. Me he enamorado del personaje principal. ¿Se enfadará Beni? Creo que no. ¡Qué cuentos más bonitos escribes, Judith!

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  2. gracias amiga, tu tambien eres un solecito para mi. Besos.

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